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Empezó con un regalo
Dos hermanas, una cocina en La Latina y la idea de que un buen aroma puede decir lo que a veces no sabemos decir.

De un cumpleaños a un oficio
Marina hizo una vela para el cumpleaños de su hermana Clara. Quedó tan bonita —y olía tan bien— que las amigas empezaron a pedirlas. Ese diciembre vendimos las primeras 50 en un mercadillo de Madrid.
Hoy seguimos siendo las mismas dos manos (y algunas más), fieles a la idea original: velas pensadas para regalar, hechas despacio y con cariño.
Pequeños gestos, grandes recuerdos
Cera vegetal
Soja 100 %, combustión limpia y duradera.
Aromas amables
Fragancias IFRA, sin ftalatos ni excesos.
Tarro reutilizable
Cristal pensado para una segunda vida.
Hecho a mano
Cada vela y cada tarjeta, una a una.
“Pedí 60 velas para mi boda y la atención fue tan dulce como el aroma. Repetiría mil veces.”